La frase de hoy: “Aquí entre nos”
El doctor salió de la sala y le dijo a la señora: “es traumatismo encéfalo craneano con contusiones en la región prefrontal y leve pérdida de tejido encefálico. Debe permanecer bajo observación”.
“Ah ya…”
“Eso sería doñita”.
“¿Y ahora qué hacemos doctor? ¿Se puede ir a la casa conmigo entonces?”
(Pausa dramática)
“¿Aquí entre nos señora…? Su marido está cagado.”
Estas tres mágicas palabritas son la clave para hacerse entender en cristiano. O bien, para decir en fácil lo que está en difícil. El problema es que a veces, simplemente, hay gente que no quiere hacer-se entender. Ya sea por darle vueltas al asunto, por abusar del lenguaje técnico (cualquiera sea la rama), o aquí entre nos, por hacerse a los capos, no hay voluntad de decir las cosas como son (no señores de Sprite, no les pienso pagar un mango por el uso de su slogan).
Aquí entre nos sirve para echar abajo murallas y acrecentar el entendimiento, así que diremos que tiene un fin noble: mejorar la comunicación. Se utiliza como preámbulo para entrar en confianza, para explicar más en detalle lo escrito o expuesto de manera “correcta”, que no siempre es la mejor entendida. El autor Brian Fugere, en su libro Why Business People Speak Like Idiots (Por qué los hombres de negocios hablan como idiotas), explica que hay muchas compañías en las que hay un jefe que, hablando como idiota, da una orden confusa y difícil de entender, y como resultado obtie-ne mil respuestas, todas igual de confusas y difíciles de entender, por parte de empleados que quie-ren hablar en difícil para “hacerse ver” por el jefe que no son ningunos idiotas. Al final, terminan todos siendo unos idiotas.
Te pondré un ejemplo aquí entre nos:
“Marketing dice que el impacto de entrada del último lanzamiento de la competencia puede haber sido el causante de la reducción del 16% en las ventas al detalle de nuestro key product, lo cual nos puede conducir en un plazo de 6 meses a una reducción sustancial de utilidades en nuestro core bu-siness si no mejoramos nuestros estándares de calidad o por lo menos los igualamos a los de la competencia”.
El mismo hombre, cuando se retira a tomar un café, lo agarra a su compañero de escritorio, quien estuvo en la reunión y no abrió la boca más que para decir “sí, sí”, “verdad, verdad”, y le dice: “Aquí entre nos hermano, o mejoramos el producto o nos van a reventar”. Esa es la clave y el cora-zón de esta frase: hacerse entender mejor, que repito, es un fin muy noble. Pensemos: ¿Qué hubiese pasado si alguien le explicaba así, en buen cristiano, a Don Hilarión Daza, que los chilenos habían invadido Antofagasta? ¿Habría suspendido el carnaval para sacar a las tropas antes?
Lenguaje técnico nunca dejará de haber. Tipos hechos a los capos tampoco. Pero siempre habrá un espacio para que nosotros, los de a pie, a lo mejor con un trago en la mano, digamos: “¿Aquí entre nos hermano? ¡No he entendido un carajo!”
Hoy me dí una vuelta por el sitio de la Fundación Educacional James Randi (